Mirando al mar… Soñé


Un leve sollozo rompe la quietud de una gris y fría mañana de invierno. A lo lejos, aparece una muchacha cabizbaja, escondida tras una máscara la cual deja entrever una cara rota por el dolor, quizás por la perdida de un ser querido, quizás por un desengaño amoroso… quizás. Se acerca al acantilado, examina el terreno, otea el horizonte y se sienta al filo del abismo comtemplando durante unos minutos, tal vez horas, la inmensidad del mar, soñando con esos instantes vividos con la persona que ya no está a su lado y que, tal vez, no volverá a ver. Abstraida de su pena, se alza, me mira, se gira y comienza a caminar perdiendose entre la espesa bruma que cubre la pinada, quizás a empezar de nuevo… quizás.


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